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Reparación de juntas de dilatación

La reparación de juntas de dilatación consiste en restaurar el sellado que permite que las superficies de hormigón se expandan y se contraigan sin agrietarse. Cuando el material de la junta se deteriora, aparecen filtraciones, roturas en los bordes y movimientos irregulares entre las placas, por lo que es necesario intervenir. El proceso implica retirar el sellado dañado, limpiar a fondo la junta, reparar los bordes si es necesario y aplicar un sellador elástico adecuado que recupere la capacidad de movimiento. Utilizar materiales flexibles como poliuretano es esencial para garantizar una reparación duradera. Una junta bien reparada evita daños estructurales y prolonga la vida útil del pavimento.

Reparación de juntas de dilatación
Detalles

Cuando es necesaria la reparación de las juntas

La reparación se vuelve necesaria cuando la junta deja de proteger el pavimento o muestra daños evidentes. Detectar estos signos a tiempo ayuda a evitar problemas estructurales más serios y a mantener la estabilidad del hormigón.

Situaciones claras que indican la necesidad de intervenir:

  • Material de sellado deteriorado, cuarteado o ausente, lo que deja la junta expuesta y sin capacidad de sellado.

  • Acumulación de agua, polvo o pequeñas piedras dentro de la junta, señal de que el espacio ha perdido estanqueidad.

  • Bordes del hormigón rotos o con desgaste, indicando que la junta ya no amortigua correctamente los movimientos.

  • Desplazamientos o desniveles entre placas, síntoma de que la junta ha perdido su función de absorción.

  • Grietas adyacentes a la junta, que muestran una sobrecarga de tensiones en el pavimento.

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Preparación antes de reparar una junta de dilatación

Una buena preparación es esencial para que la reparación sea efectiva y duradera. Si la junta no está limpia, seca y con los bordes estables, el nuevo sellado no se adherirá correctamente y fallará en poco tiempo.

Pasos fundamentales para preparar la junta:

  • Retirar por completo el material antiguo, asegurando que no queden restos adheridos.

  • Eliminar polvo, suciedad y residuos mediante aspiración o limpieza con agua a presión.

  • Verificar que la junta esté totalmente seca antes de aplicar cualquier producto de sellado.

  • Revisar y reparar los bordes de hormigón dañados, para garantizar una superficie firme y estable.

  • Comprobar la profundidad y el ancho de la junta, eligiendo así el material de sellado adecuado para su correcta función.

Una preparación cuidadosa mejora notablemente la calidad del sellado y prolonga la vida útil del pavimento.

Materiales utilizados en la reparación​

Materiales utilizados en la reparación

Para que una junta de dilatación funcione correctamente, es fundamental emplear materiales flexibles y resistentes que acompañen los movimientos naturales del hormigón. Los productos rígidos no son adecuados, ya que se agrietan fácilmente y comprometen la durabilidad del pavimento.

Materiales más utilizados en la reparación de juntas:

  • Selladores elásticos de poliuretano, muy resistentes y capaces de absorber movimientos y vibraciones.

  • Siliconas especiales para juntas, ideales para zonas que requieren alta elasticidad y buena impermeabilidad.

  • Cordones de espuma (backer rod), utilizados para controlar la profundidad del sellado y mejorar su comportamiento.

  • Imprimaciones o primers, que se aplican antes del sellador para asegurar una mejor adherencia al hormigón.

La elección del producto adecuado depende del tipo de superficie, la intensidad del tráfico, la exposición al clima y los movimientos previstos en el pavimento. Un material bien seleccionado garantiza una reparación estable y duradera.

Errores que deben evitarse

Una reparación incorrecta puede comprometer la durabilidad del pavimento y generar problemas que podrían haberse evitado con una correcta ejecución. Por eso es esencial conocer los errores más comunes y asegurarse de no repetirlos durante el proceso.

Errores frecuentes que deben evitarse al reparar una junta:

  • Utilizar materiales rígidos, ya que no acompañan la expansión y contracción del hormigón y terminan fisurándose rápidamente.

  • Aplicar el sellador sobre superficies húmedas, con polvo o sin limpiar, lo que provoca una mala adhesión y fallos prematuros del sellado.

  • No respetar la profundidad, el ancho o la forma correcta de la junta, reduciendo su capacidad de absorber movimientos.

  • Mantener bordes dañados o débiles sin reparar, lo que impide que la junta transmita las tensiones de manera adecuada.

  • Rellenar el espacio con materiales inadecuados, como mortero, arena o escombros, que no tienen elasticidad ni resistencia.

  • No utilizar imprimación cuando es necesaria, disminuyendo la adherencia del sellador y favoreciendo desprendimientos con el tiempo.

  • Sellar en condiciones climáticas desfavorables, como frío extremo, calor excesivo o lluvia, lo que afecta la correcta curación del material.

Evitar estos errores asegura una reparación sólida y una junta capaz de resistir el uso y los movimientos del pavimento durante muchos años.

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Mantenimiento después de la reparación

Tras reparar una junta de dilatación, es importante realizar un mantenimiento sencillo pero constante. Estas acciones ayudan a conservar la flexibilidad del sellador, evitar filtraciones y asegurar que el pavimento siga funcionando correctamente durante muchos años.

Recomendaciones básicas de mantenimiento:

  • Revisar periódicamente el estado del sellador, comprobando que no haya grietas, desprendimientos o zonas endurecidas.

  • Retirar la suciedad acumulada, como polvo, hojas o pequeñas piedras, que pueden obstruir la junta y afectar su funcionamiento.

  • Limpiar ocasionalmente con agua, especialmente en zonas exteriores donde se acumula más suciedad.

  • Reparar de inmediato cualquier desprendimiento o daño menor, evitando que el problema avance y afecte el hormigón.

  • Evitar el uso de productos agresivos, que puedan deteriorar el sellador o debilitar los bordes del pavimento.

Un mantenimiento regular asegura que la junta continúe protegiendo el hormigón, evitando filtraciones y alargando la vida útil del pavimento.

Cuando se necesita una intervención mayor

En algunos casos, el daño en la junta o en el pavimento es tan avanzado que una reparación básica ya no ofrece resultados duraderos. Cuando la estructura del hormigón está comprometida, es necesario realizar una intervención más profunda para restablecer la estabilidad del pavimento.

Situaciones que requieren una intervención mayor:

  • Roturas significativas en el hormigón, donde los bordes están fragmentados o existe pérdida de material estructural.

  • Filtraciones constantes, que indican que el sellado ha fallado por completo y el agua está afectando la base del pavimento.

  • Desplazamientos o hundimientos de las placas, señal de problemas en la base o en la capacidad de absorción de la junta.

  • Falta prolongada de mantenimiento, que ha permitido que el deterioro avance y afecte la funcionalidad de toda la zona.

En estos casos, puede ser necesario reconstruir los bordes, renovar la base de apoyo o incluso rehacer completamente la junta, garantizando así un pavimento seguro, estable y preparado para soportar movimientos futuros.

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